
¿Conoces al señor para quien trabajas?
En medio del constante movimiento y la velocidad en nuestra vida diaria es muy fácil que nos perdamos y comencemos a confundir el Ser hijos de Dios con el Hacer cosas para Dios.
La mayoría de los jóvenes son dinámicos, nos gusta estar en constante movimiento y si fuera posible le inventaríamos más horas al día porque no nos alcanzan 24 para todas las actividades que deseamos realizar.
Muchos me dirán que no hay nada de malo en eso, que es algo propio de los jóvenes y que es un buen síntoma de salud en un ministerio juvenil, ya que de el se espera crecimiento, multiplicación y muchas actividades para que el grupo esté contenido. Pero la poca experiencia que tengo y miles de casos a lo largo de la historia demuestran que no es así y que debemos tener cuidado, ya que es muy fácil confundir el "ser hijos de Dios" con "hacer cosas para Dios" y muchas veces nuestra agenda cargada con miles de cosas que "hacemos para Dios" termina alejándonos de El.
OJO! No estoy diciendo que debemos hacer lo menos posible o que no debemos involucrarnos en las actividades de la iglesia, sino que debemos ser moderados y tener prioridades. Ponte a pensar en todas las actividades que realizas para Dios y en cuanto tiempo estás pasando con El. Si el saldo es negativo, estamos en problemas...
